May 29, 2012


CONCLUSIONES INCONCLUSAS


















Por sexto año consecutivo, Wines of Argentina y la Coviar llevaron a cabo los Argentina Wine Awards, el concurso nacional que convoca la mayor cantidad de muestras y entrega la mayor cantidad de medallas, con vistas a promover los vinos de mejor calidad para exportar.

No tengo nada en contra de los Argentina Wine Awards, es más, me parece que suman. Sin embargo, una vez más me quedé con las ganas. Entiendo a los organizadores cuando esgrimen sus objetivos: dar a conocer nuestros vinos en el mundo. Y es por ello que cada año convocan en Mendoza a personalidades de diversos orígenes y ámbitos (periodistas, compradores, sommeliers, enólogos, etcétera) relacionados con el vino, con el propósito de que los evalúen y los critiquen constructivamente. Hasta aquí vamos bien. Organización impecable, récord de muestras todos los años y asistencia perfecta de los protagonistas del vino argentino. Diez puntos.

Pero una vez que el evento terminó, debemos cosechar sus frutos. Y no estoy hablando de los 18 trofeos, ni de las 70 medallas de oro, ni mucho menos de las 304 de plata y las 228 de bronce, fruto de las 733 degustaciones a lo largo de casi una semana. Tampoco estoy juzgando a las personalidades internacionales convocadas: Michael Silacci, hacedor de Opus One; Gilles Paquet, catedrático francés; Alastair Maling, el tan sagaz enólogo neocelandés; Anthony Hamilton Russell, el más borgoñón de los sudafricanos y Marcelo Retamal, enólogo chileno fuera de serie, entre otros. Y mucho menos critico los vinos que los mismos expositores trajeron consigo para compartir con la audiencia.

Sin duda, una experiencia muy enriquecedora. Pero ellos pasan y nosotros nos quedamos. Y nuestros vinos siguen su camino, el que le imprimen –día a día– miles de técnicos. Me pongo en la piel de ellos y de todos los que se esforzaron mucho, más allá de la cotidianeidad, para realizar el AWA. Y siento que no se ha avanzado, no en cuanto a calidad de vinos, sino en conclusiones. Porque las declaraciones de los enólogos extranjeros sobre nuestros vinos no fueron muy claras.

Como siempre, hubo quejas sobre el contenido alcohólico y la utilización de la madera en los vinos. Sin embargo, también, como siempre, los vinos mejor premiados ostentaban un buen contenido alcohólico y una larga crianza en barricas nuevas de roble. Esto evidencia que nuestros vinos son así y que hay que aceptarlos, pero no por compromiso, sino por contundencia de ventas y consumo alrededor del mundo. Hasta hace poco, nadie apostaba a que la Argentina podía superar la barrera de los 1.000 millones de dólares en exportación. Ya vamos por la de 1.500 y con este tipo de vinos. Esto no significa que seamos ajenos a que una mayor graduación atenta contra el incremento del consumo. Tampoco, que se busque alcanzar la madurez fenólica por debajo de los 13,5 grados de alcohol, tal como hace Marcelo Retamal en Chile con sus De Martino. Basado en su vasta experiencia, Retamal asegura que se puede y los que saben, entienden que hay que tomarse tan en serio sus dichos como sus vinos.

Otro de los reclamos, una constante de los visitantes expertos, aludió a una identificación más precisa con el terruño. Este pedido no es nuevo para los hacedores locales. Y es por eso que la evolución cualitativa va de la mano de los single vineyards o de aquellos grandes vinos elaborados con uvas seleccionadas de parcelas especiales. Pero sí llama la atención cuando el reclamo viene de técnicos foráneos, que ni siquiera habían pisado con anterioridad suelo argentino. Incluso alguno de ellos ni siquiera había degustado un vino. Este último dato no pone en duda sus virtudes profesionales. Incluso hasta le puede aportar una visión menos enviciada de nuestros vinos. Pero, cómo puede ser posible criticar la falta de tipicidad cuando no se conoce la tipicidad.
Los nombres de los varietales destacados fueron los mismos de siempre: Malbec y Torrontés, seguidos de lejos por el Bonarda y el Cabernet Sauvignon. Salvo Retamal, que apostó fuerte por el Chardonnay de Gualtallary, ninguno se la jugó, más allá de algunas muestras de sana envidia por parte de los enólogos del Nuevo Mundo de nuestros cepajes estrellas.

El panorama devino confuso cuando se habló de los consumidores. Para unos, los norteamericanos, hoy por hoy los consumidores más entusiastas de nuestros vinos fuera de la Argentina son de una manera y exigen características de los vinos. Otros opinaban totalmente lo inverso. Un detalle que aportó más a la confusión fue cuando Bob Pepi (asesor de Casa Bianchi hace varios años) alertó que el consumo internacional se está pareciendo cada vez más. Por suerte, los protagonistas locales tienen una visión acertada. Y si bien el negocio manda, y esto implica una gran complicación a la hora de querer ganar en tipicidad, nuestros vinos van evolucionando. Queda claro que no importa si el consumidor es global, americano experimentado o chino emergente, el vino argentino debe ser el fiel reflejo de nuestra naturaleza, de nuestra gente y de nuestro espíritu para llevar por el mundo un sentido de pertenencia con la mejor calidad posible. Pero eso ya lo sabíamos antes del AWA.

Quizás haya llegado el momento de replantearse el modelo. De seguir adelante con la iniciativa, pero ya no con el foco puesto en las medallas, con el 84% de los vinos premiados cuando la reglamentación de la OIV promueve sólo un 30%. En definitiva, no sé cuánto influye en la exportación una medalla nuestra a un vino nuestro. Tampoco creo que el camino sea el de encerrar a los visitantes y darles vino todo el día, durante cuatro días, para al quinto hacerles ver la luz y mostrarles una  sola bodega y ningún terruño. Creo que sería mejor plantearse objetivos para cada cepa, en cada zona. Qué se quiere comprobar o someter a juicio en cada caso. Hacer una selección previa a cargo de jurados nacionales para detectar lo más representativo y luego sí presentarlos agrupados y con una misión clara: este es el mejor Pinot Noir que podemos hacer acá en la Argentina, es de la Patagonia y posee esta madurez: ¿qué les parece? Este es un Malbec de alta gama, elaborado a partir de un blend de zonas; estos son de similar calidad, pero de Gualtallary, Vista Flores, Altamira, Vistalba, Lunlunta… En cada caso, teniendo claras sus características diferenciales para poder comprobar si los degustadores las perciben. A partir de ahí, que critiquen en consecuencia.

Se sabe que si uno invita a alguien y lo trata muy bien, será difícil que se anime a criticar duramente (salvo Retamal, que le hizo honor a su apellido, pero se notó que lo hizo con sentimiento). Es por eso que hay que acotar la experiencia, encontrar los focos de interés y sacarles jugo. Menos vinos y más charla técnica entre los jurados. Seguro que así se logran sacar conclusiones que no sean inconclusas.


UN AÑO DE PRUEBA PARA EL VINO ARGENTINO

















El proceso de globalización de la vitivinicultura parece acelerarse con la crisis en medio de la falta de certezas sobre lo que vendrá. Mientras tanto, la Argentina mantiene una posición relativamente firme que le asegura alguna estabilidad en el corto plazo.

Como nunca antes había ocurrido en el mundillo vitivinícola local desde hace, al menos, veinte años, la mayoría de los referentes de la actividad coincide en señalar que el 2012 será un año de prueba para los vinos nacionales. El panorama doméstico que, si bien no es malo, tampoco tiende a mejorar visiblemente, se suma a las desalentadoras perspectivas internacionales. En semejante coyuntura, nadie duda de que las bodegas argentinas están obligadas a hacer los números muy ajustados en todos los frentes: la propia producción, la comercialización interna y la exportación.
Hace pocos días, el INV informó las cifras que arrojó la segunda etapa del pronóstico de cosecha 2012, en las que se estima una producción de 22.460.469 quintales de uva, una suma 22% menor a lo cosechado durante la vendimia 2011, que fue de 28.745.309 quintales. Para la provincia de Mendoza se espera una producción de 15.669.815 quintales, es decir, una disminución del 17,8%, y para la provincia de San Juan se estiman 5.257.395 quintales, lo que significa un descenso del 3% en relación con lo cosechado durante el año anterior. Aunque algunos ven los números precedentes con preocupación, otros indican que los volúmenes básicos que se mueven aquí y afuera no se verán afectados de manera sustancial.

El mercado interno no ha cambiado mucho respecto de lo que viene ocurriendo en los últimos tres o cuatro períodos anuales. La baja del consumo es moderada, más cerca de una meseta estacionaria que de una caída. Los problemas de comercialización continúan igual, con serias dificultades para las bodegas más chicas, incapaces de pagar los altos costos que acarrea la presencia en los puntos de venta más apetecidos de las grandes ciudades. Así, muchas se ven obligadas a buscar pequeños nichos en zonas periféricas de Buenos Aires y el interior, aunque ello no tiene nada que ver con la crisis, puesto que es así desde hace mucho tiempo. Tal vez la situación pueda definirse de la siguiente manera: para las bodegas grandes, vender implica invertir más en la comercialización. Para las chicas, representa más esfuerzo y más tiempo.
De las fronteras hacia afuera, la problemática actual no pasa por un tema de mayor o menor cantidad de vino, sino por la creación de estrategias para sortear la crisis. Lo que para algunos es una visión sombría del futuro para otros representa una ocasión perfecta que permite definir políticas de promoción capaces no sólo de mantener los mercados mundiales ganados, sino de conquistar otros. Incluso el hecho de exportar cantidades inferiores en volumen no parece resentir los valores totales en términos económicos, tal como ocurrió en 2011: se exportó menos vino, pero se facturó más dinero.

La incertidumbre global ¿es una oportunidad?

La vitivinicultura internacional navega en un mar de incertidumbres sobre su propio futuro, aunque con diferentes matices según cada país y región. La superproducción es un fantasma que asusta no sólo a los europeos, sino también a países del Nuevo Mundo. Nuestro vecino Chile, por ejemplo, pasa por un difícil momento en materia de vinos, producido por condiciones económicas desfavorables y cierta dificultad para mantener los mercados externos, que representan más del 90% de las ventas. La situación de Australia es similar, pero un poco más estable, sobre todo porque allí las erradicaciones de viñedos comenzaron hace varios años y las exportaciones se mantienen firmes. El consumo mundial, que había experimentado un ligero repunte en 2006 y 2007, cae desde entonces por razones que no solamente atañen a la crisis económica. El problema sigue siendo el de siempre: por más crecimiento del consumo que haya, no es suficiente para absorber los excedentes mundiales que, por ahora, no dejan de inflarse. En semejante escenario, algunas naciones tienen frente a sí una situación complicada en este mismo momento, mientras que otras parecen contar con algún tiempo de tranquilidad por delante (no mucho, pero algo es algo) gracias a no haber aumentado lo que producen de manera exponencial durante la última década. En este grupo se destacan la Argentina y Sudáfrica. Finalmente, se abre un interrogante frente a los países que aparecen como futuros grandes consumidores, pero que podrían convertirse también en grandes productores, especialmente para absorber la creciente demanda interna. Tal es el caso de China y Rusia, que quizás no sean capaces de generar calidad hasta dentro de mucho tiempo, pero sí puedan producir enormes volúmenes en un período relativamente corto. Y, como todo el mundo sabe, las cifras gruesas que sustentan los mercados se siguen moviendo con base en los vinos baratos.

¿Qué pasará de aquí en más? Es difícil afirmarlo en un presente tan poco claro, en el que nadie sabe muy bien qué quiere ni hacia dónde se dirige. Como cualquier otra actividad productiva, la vitivinicultura está sujeta a los vaivenes de la política mundial y al desarrollo de la economía, pero tales condiciones fluctúan de una manera cada vez más imprevista y veloz. Algunos países que hace diez años eran señalados como ejemplos por su inteligente y agresiva inserción en los mercados de exportación hoy enfrentan una gravísima crisis de la industria. La Argentina, en cambio, que para la misma época era prácticamente ignorada en materia de vinos de calidad, se ha consolidado como un gran proveedor para todo el mundo con buenas ventajas competitivas. De la capacidad para explotarlas eficientemente dependerá su futuro.

Los resabios de la crisis

De la conversación con periodistas, comerciantes, enólogos y otros actores del vino mundial se desprende la existencia de un importante desasosiego por la situación actual de la economía planetaria. Ello no abarca solamente a la cuestión vinífera, sino que incluye, además, la falta de trabajo y de crédito, el agotamiento de los recursos naturales (preocupación muy fuerte en Europa) y el creciente desamparo frente a una situación que parece exceder la capacidad de los gobiernos. A pesar de esto, la misma circunstancia crítica que desvela a la humanidad genera insospechadas oportunidades. Así como ciertas regiones parecen adentrarse en el nubarrón de la inestabilidad, otras se mantienen razonablemente calmas y hasta pueden sacar provecho de la coyuntura. Finalmente, estos son algunos tips para tener en cuenta:

• Tanto la producción como el consumo mundial de vinos de calidad entraron en una meseta que no será remontada en el corto plazo. Sólo es posible esperar que el ingreso de nuevos consumidores al ámbito de la bebida sea capaz de sostener lo que hoy se produce.

• La crisis europea no afecta solamente al vino, sino a todos los productos alimenticios de base agrícola, ictícola o ganadera. Cada vez resulta más pesado para los países de la región sostener actividades con pocas posibilidades competitivas y recursos naturales agotados. Sin embargo, no hay que descartar –al menos en el caso del vino– que los gobiernos comiencen a destinar sumas cada vez más fuertes para planes de promoción y de ayuda a los productores, o incluso que tomen medidas radicales tales como barreras aduaneras infranqueables o prohibición de importaciones para ciertos productos.

• El Nuevo Mundo vitivinícola titubea. En Australia, Chile y Estados Unidos, por ejemplo, el crecimiento de los últimos años comienza a perder ímpetu, mientras que en la Argentina y Sudáfrica ese fenómeno es más lento.

• China podría convertirse en un fuerte competidor mundial durante la próxima década. Con una población enorme a la que hay que emplear, una creciente apertura a las inversiones extranjeras y sin ningún problema de stocks, los vinos chinos podrían abastecer su propio mercado y otros similares (mucho volumen sin grandes pretensiones de calidad) en los próximos años.

• Brasil se fortalece como el mercado latinoamericano más fuerte para la Argentina. Los brasileños tienen una imagen muy positiva del vino argentino. Esta buena disposición, que comenzó a verificarse hace algunos años, tiende a consolidarse.

• También continúan sólidas las perspectivas de buena evolución para nuestros caldos (economía mediante) en el resto de América Latina, con particular ímpetu en Colombia y México. En algunos casos, la acertada unión del vino con otros productos emblemáticos argentinos, como la carne, logra excelentes resultados en muchos emprendimientos gastronómicos encarados en esos países.

• Nuestro país tiene abierta una puerta en este mismo momento. Naturalmente, la idea es entrar antes de que se cierre. Para eso, no sólo hace falta mantener una cierta calidad de producción, sino también salir a pelear los mercados mundiales de manera coherente (como lo hizo Chile en los noventa) realizando acciones que involucren a todos los productores y a los organismos que pueden colaborar en ello, tanto públicos como privados.

May 25, 2012


SUDÁFRICA

Cada copa de vino encierra un cuento, una historia de tierra y sol, de bodega y paciencia, de búsqueda y encuentro. Son cuentos para compartir: cuentos de la cepa.




















Cuando el prisionero político más famoso del mundo, Nelson Mandela, salió el 11 de febrero de 1990, sus primeros pasos libres –después de 27 años de prisión– fueron en el valle de los vinos de Paarl, Stellenbosch y Franschhoek. Si bien pasó la mayoría de sus años en el alcatraz de Sudáfrica, la isla Robben, frente a Ciudad del Cabo, los últimos meses de su condena fueron en la cárcel de Drakenstein, rodeado de los viñedos más conocidos de Sudáfrica.

Su libertad transformó a toda Sudáfrica, incluso al valle del vino. Durante las décadas de apartheid, el sistema político exclusivamente blanco, los vinos se limitaron al mercado interno a fuerza de las sanciones económicas internacionales en contra del gobierno racista. Con la apertura política y comercial de los últimos veinte años, los vinos están ganando en calidad y mercado, sobre todo en Gran Bretaña y Alemania. La mitad de la exportación sudafricana en 2010 se dividió entre esos dos países europeos.
No son viñedos recién plantados, ni terruños vírgenes: tienen tres siglos de historia. Las casitas holandesas de cada parcela proclaman sobre los portones 1685 o 1695 como fecha de fundación. Tres siglos desde que el primer barco holandés ancló en Ciudad del Cabo con la intención de plantar verduras y frutas para abastecer a los barcos en su largo viaje a las islas de Indonesia, fuente de valiosas especias. Además de lechuga y zanahorias, el primer gobernador, Simon van der Stel, plantó viñas y fundó la finca más antigua, Groot Constantia (gran constancia), que hoy sigue prosperando.

Van der Stel les rogó a sus jefes en Ámsterdam que le enviaran hombres y mujeres que supieran hacer vino porque las uvas crecían muy bien. Por una vuelta de la historia, en 1685 llegó un barco con 277 refugiados franceses que se escapaban de la persecución de los protestantes galos: eran los huguenotes. Como los holandeses de Ciudad del Cabo eran fervientes protestantes, seguidores de Calvino, los recibieron y les ofrecieron tierras en un valle al que llamaban el rincón de los elefantes, Oliphantshoek. En 1685 se instalaron las primeras nueve familias francesas y, desde entonces, es el rincón de los franceses, Franschoek, hoy conocido como la capital gourmet de Sudáfrica.

Las casas mantienen sus nombres franceses, como La Motte, Cabrière o Mont Rochelle, pero subiendo el valle hacia las zonas de Stellenbosch (el bosque de Stel) y Paarl (perla), los vinos sudafricanos van tomando nombres tan románticos como impronunciables: Hemel en Aarde (cielo en la tierra), Rust en Vrede (paz y tranquilidad) y Buitenverwachting (más de mis esperanzas).
Una visita a Sudáfrica confirma el mensaje que encierran esos nombres esperanzadores forjados con tanta historia. La Sudáfrica de Nelson Mandela es un milagro de país con vinos que sorprenden.



May 18, 2012



HUERTA URBANA



















En las terrazas de los edificios de las grandes ciudades, granjeros urbanos con conciencia ecológica cultivan sus propias frutas y verduras. Un modelo para armar.


Con la nueva ola eco-friendly, surgieron proyectos colectivos que buscan hacer de las grandes capitales lugares autosustentables. Así, la agricultura urbana se convirtió en una alternativa viable que podría modificar la forma en que una ciudad consume y produce su alimento.  Aquí, los casos más emblemáticos.

Montreal (Canadá)
"Lufa Farm", unos 31 mil metros cuadrados en el techo de un edificio de oficinas donde hoy se cultivan productos orgánicos libres de químicos, fue creada por Mohamed Hage luego de toparse con un problema: no podía conseguir frutas y verduras frescas en su ciudad. Para solucionar el tema, primero hizo un prototipo y después hizo el sueño realidad. Actualmente produce tomates, pepinos, berenjenas y otras 22 variedades de hortalizas que van rotando según la estación.

Manhattan (Estados Unidos)
Instalada en los 15 mil metros cuadrados de techo del Alexandria Center de Nueva York, la granja Riverpark es una de las huertas urbanas más grandes de esta metrópolis. Desarrollada a partir de una acción conjunta entre el restaurante Riverpark y el Centro, el chef Sisha Ortúzar trabaja junto a los granjeros para obtener una gran variedad de ingredientes que van de la tierra al plato.

Berlín (Alemania)
Prinzessinnengärten es una finca de 6 mil metros cuadrados en el centro de Berlín que tiene como meta conservar la biodiversidad de frutas y verduras. Un equipo de 20 personas cultiva variedades antiguas y raras, como su colección de 16 tipos de papas que no se encuentran en ningún mercado del país. La idea es que la población tome conciencia de los problemas de la agricultura global industrializada, de los monopolios de la distribución de semillas y del rápido declive de la diversidad.

El Cairo (Egipto)
Schaduf está compuesta por siete huertas ubicadas en pequeñas terrazas, dirigidas por los hermanos Tarek y Sherif Hosny. Utilizando cultivos acuapónicos, un sistema que reproduce peces y vegetales al mismo tiempo, hacen crecer gran variedad de frutas, verduras y hortalizas, ayudados por un pequeño grupo de cinco personas. Sus productos se venden al público, pero el objetivo principal es educativo: que las personas de bajos recursos aprendan a abastecerse de sus propios alimentos.

Brooklyn (Estados Unidos)
Los apicultores Chase Emmons y Tim O'Neal son los líderes de Brooklyn Grange Apiary, el mayor apiario de Nueva York que incluye 30 colmenas urbanas que producen más de 1.000 kilos de miel al año. El proyecto incluye un programa de aprendizaje a través del cual reclutan y capacitan a decenas de aspirantes que, al finalizarlo, reciben sus propias abejas. Al mismo tiempo, estos bichitos también cumplen un papel esencial en el ecosistema de esta ciudad, polinizando millones de plantas en parques y jardines.

Vía: coolhunting.com

May 13, 2012

FELIZ DÍA A TODAS LAS MAMAS



May 11, 2012



:: Retro - Alimentarte ::
Artista Plástico Ricardo Cárdenas Gómez
// Inauguración Miércoles 16 de Mayo // 7pm //

Lo más importante para mí ha sido generar alegría y emociones agradables a través de lo que hago con mis manos.
Con el paso de los años, y a pesar de los ideales de optimismo, la información que el mundo nos bombardea constantemente es fatalista, trágica y cargada de un pesimismo emocional, que recuerda desastres pasados y augura dramas futuros, lo que irremediablemente genera sensaciones de angustia, intranquilidad y desazón permanente desde los más grandes hasta los más pequeños que están creciendo .
Es por esto que el principal objetivo de mi obra es contrarrestar toda esa onda negativa, y a través de una regresión en el tiempo, evocar recuerdos mágicos de la infancia, dibujar sonrisas y emociones positivas en todos aquellos que entran en contacto con mi trabajo.

La colección Retroalimentarte se ha ido transformando con el tiempo, y de igual manera la energía que le imprimo a cada elemento, y es así como actualmente, cada ilustración, cada figura modelada o cada instalación se presentan como piezas funcionales únicas con vida propia, diseñadas con la esencia de vida feliz y con corriente bonita, lejanas de pretensiones económicas, de ego o reconocimiento personal, simplemente recordando en cada trabajo que Quien se alimenta del Arte , se Nutre de la esencia de las cosas…..


Ricardo Cárdenas Gómez

May 5, 2012


ESCABECHE DE BERENJENAS















Perfecto para acompañar carnes asadas a las brasas de leña y  un rico Bonarda Argentino.-

Ingredientes

Berenjenas ½ kilo
Ajo, 2 dientes grandes
Pimienta en grano, 1 cucharada
Laurel, 3 hojas
Aceite y vinagre de alcohol, cantidad necesaria
Sal gruesa y ají molido, a gusto

Elaboración

- Lavar y secar las berenjenas.
- Cortar los cabos y hacer rodajas de 1 cm.
- Colocarlas en capas sobre colador espolvoreándolas en sal gruesa durante ½ hora.
- Sacudir bien las rodajas para retirar la sal y colocarlas en una olla.
- Cubrir las rodajas de berenjena con el vinagre y hervirlas a fuego mediano.
- Cuando están apenas tiernas retirarlas y apilarlas sobre papel de cocina.
- Envasar en frascos de vidrio esterilizados.
- Entre las capas echar ajo picado, ají molido y los granos de pimienta a los costados poner las hojas de laurel.
- Agregar el aceite hasta cubrir las berenjenas.
- Tapar el frasco.
- Esperar que se asienten durante unos tres días antes de consumirlas.

May 4, 2012


TOP TEN LATINO AMÉRICA
























1. ALEX ATALA. Sao Paulo, Brasil



Restaurante: D.O.M. - Sao Paulo, Brasil

Alex Atala llegó a los fogones prácticamente por casualidad. Desde joven su espíritu aventurero lo llevó a buscar nuevos horizontes y a los 18 años emprendió un viaje por el viejo continente que lo llevaría a Francia, Suiza, Italia, Alemania y Bélgica, en donde se sintió bien acogido y decidió quedarse.

Con el fin de poder renovar su visa se inscribió en un curso de cocina en la Escuela de Hostelería de Namur y allí, y sin quererlo, empezó la carrera de uno de los cocineros latinoamericanos más reconocidos en la actualidad. Al finalizar el curso trabajó en un pequeño restaurante de la misma localidad y posteriormente consiguió puesto en el restaurante Bruneau, un reconocido tres estrellas Michelin de Bruselas. Más adelante, viajó a Francia e Italia donde adquirió más experiencia y conocimientos.

En 1994 regresó a Brasil en donde trabajó en reconocidos restaurantes como Filomena y 72 y finalmente abrió su primer restaurante de gran éxito llamado Namesa.

En 1999 inauguró su restaurante D.O.M. donde tuvo la oportunidad de experimentar con ingredientes autóctonos de Brasil y principalmente de la Amazonía utilizando técnicas depuradas y rigurosas. Actualmente el D.O.M. ha sido calificado como el 7º mejor del mundo en el listado San Pellegrino y el primero de Latinoamérica.

Atala hace parte del G9, grupo que integra a los nueve cocineros más prestigiosos del mundo y en el cual únicamente hay dos latinoamericanos.

2. RICHARD SANDOVAL. Ciudad de México, México

Restaurantes: Richard Sandoval Restaurants – Grupo internacional con más de 26 restaurantes en Washington DC, Denver, Las Vegas, Virginia, New York, Santa Mónica, Snowmass Village, México, Dubai y Qatar

Sandoval creció en Ciudad de México donde aprendió de manos de su abuela los sabores de la auténtica cocina mexicana. Estudió en Culinary Institute of America y después de trabajar en restaurantes de cocina francesa contemporánea regresó a sus raíces latinas y especialmente mexicanas.

Actualmente es propietario de más de 26 restaurantes, algunos de esos en sociedad con el tenor mexicano Placido Domingo.

3. GASTÓN ACURIO. Lima, Perú

Restaurantes: Astrid & Gastón, La Mar, Tanta y Panchita - Perú, Chile, Colombia, Ecuador, Venezuela, Panamá, España, México, Argentina y Estados Unidos

Gastón Acurio es el segundo chef latinoamericano que pertenece al grupo de los G9 y su restaurante Astrid & Gaston de la ciudad de Lima ha sido calificado como el número 42 del mundo en la clasificación de San Pellegrino y el segundo en Latinoamérica. La cocina de Gastón Acurio es un homenaje a los sabores y productos peruanos.

4. JOSÉ GARCES. Ecuador

Restaurantes: Garces Restaurant Group. -  Nueve restaurantes en Filadelfia y Chicago

El Chef ecuatoriano-americano José Garces ha recibido numerosos reconocimientos por su trabajo culinario como el “Best Chef Mid-Atlantic” entregado por la prestigiosa fundación Jeam Beard. Ha sido ganador el programa televisivo The Next Iron Chef.

Actualmente el chef Garces es propietario de siete restaurantes en Filadelfia y uno más en Chicago. Su cocina es diversa y va desde tapas españolas pasando por cocina mexicana y peruana, destacándose siempre la influencia latina.

5. RAFAEL OSTERLING. Lima, Perú

Restaurantes: Rafael, La Despensa y El Mercado – Lima y Bogotá

Este Chef peruano estudió en Le Cordon Bleu en Londres y Paris y tuvo la oportunidad de trabajar en prestigiosos restaurantes como “Faucher” “Le Carpaccio” y “Le Grand Vefour”. Actualmente es el Chef propietario de los restaurantes “Rafael” en Lima y Bogotá y de los restaurantes La Despensa y El Mercado.

6. LEONOR ESPINOSA. Cartagena, Colombia

Restaurante: Leo, Cocina & Cava– Bogotá

A pesar de haber estudiado Economía y Publicidad, es la vocación artística de la Chef Leonor Espinosa lo que más se destaca en sus creaciones culinarias. Esta chef de Cartagena de Indias (Colombia) se ha empeñado a través de sus restaurantes y su fundación en recuperar las tradiciones gastronómicas ancestrales de Colombia. Su restaurante Leo, Cocina & Cava en Bogotá ha recibido innumerables reconocimientos, entre otros, haber sido clasificado entre los 82 mejores restaurantes del mundo por la prestigiosa revista CONDE NAST TRAVELLER.

7. ENRIQUE OLVERA.  México

Restaurante: Pujol– Ciudad de México

Después de finalizar sus estudios en el Culinary Institute of America, el Chef Enrique Olvera regresó a su natal México para abrir su restaurante “Pujol” el cual ha sido clasificado como el 49 mejor del mundo en el mundialmente reconocido listado de San Pellegrino.

La cocina de Olvera está marcada por los sabores e ingredientes mexicanos, mezclando las técnicas de vanguardia con la cocina tradicional.

8. CÉSAR RAMÍREZ. México

Restaurante: Chef’s Table at Brooklyn Fare - Nueva York

Chef’s table at Brooklyn Fare recibió su tercera estrella Michelin de la mano del chef Mexicano César Ramírez quien ha sabido llevar este pequeño restaurante de 18 puestos, ubicado en el interior de una tienda de alimentos, a ser uno de los sitios de referencia gastronomía en Nueva York, más exactamente en Brooklyn.

La cocina del Chef Ramírez es simple pero extraordinaria a la vez, basada en productos de primera categoría. El menú es una degustación de veinte pasos que se pueden comer en uno o dos bocados cada uno.

9. PEDRO MIGUEL SHIAFFINO.  Lima, Perú

Restaurante: Malabar – Lima

El Chef Shiaffino estudió en el Culinary Institute of America y en el Italian Institute for Foreigners. A su regreso a Perú vivió en la parte amazónica donde pudo descubrir los ingredientes con los cuales hoy su restaurante Malabar se destaca en el puesto número 87 del listado de San Pellegrino.

El Chef Shiaffino ha logrado adaptar las tradiciones culinarias de su natal Perú con las técnicas modernas de la cocina vanguardista.

10. HERMANOS JORGE Y MARK RAUSCH. Bogotá, Colombia

Restaurantes: Criterión, Rausch Patissier y Bistronomy – Bogotá

Los hermanos Jorge y Mark Rausch estudiaron en las mejores escuelas de cocina en Inglaterra y Canadá antes de regresar a Bogotá (Colombia) donde abrieron su restaurante Criterión, el cual ha sido destacado con el prestigioso reconocimiento Five Stars and Diamonds. Los hermanos Rausch han sabido incursionar en la realización de programas de televisión y publicación de libros sin perder nunca el interés por sus emprendimientos gastronómicos. De igual manera son propietarios de la pastelería Raush Patissier y recientemente abrieron el restaurante Bistronomy en Bogotá y Rausch Restaurant en Ciudad de Panamá.

La cocina de los hermanos Raush parte de la cocina francesa tradicional, a la cual han incorporado técnicas de la cocina de vanguardia principalmente la cocina al vacío.

Foto: Chef Alex Atala (Brasil)

Por: Rodrigo Roesel




GOOGLE ART











Hoy se cumplen 50 años del nacimiento de Keith Haring, artista estadounidense que marcó con sus grafitis y sus dibujos 'pop' la generación de los 80.


Las características siluetas de Keith Haring han tomado hoy la primera página de Google para conmemorar el 54 aniversario del nacimiento del artista estadounidense, que murió a los 31 años víctima del SIDA. Si continuara vivo, Haring estaría probablemente orgulloso de que su obra continúe 'saliendo a la calle', como siempre se empeñó en hacer él 'grafiteando' los espacios para la publicidad del metro de Nueva York, principal 'museo' de su obra.

Keith Haring, el 'grafitero' del metro de Nueva York
El 'Doodle' de hoy lleva los dibujos de Keith Haring a los milones de usuarios que utilizan el buscador en todo el mundo, pero también su biografía. Nacido en Pensilvania el 5 de mayo de 1958, estudió en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York a finales de la década de los setenta. Su performance 'Poetry-Word-Things' en el Club 57 de Manhattan en el verano de 1979 dejó claro que Keith Haring era un artista comprometido y polifacético. Sin embargo, encontró su máxima expresión y la conexión con el público en los dibujos rápidos y rítmicos que plasmaba, a rotulador o tiza, a la vista de todos. Así, los primeros trazos de Keith Haring sobre la publicidad del metro de Nueva York y los posteriores 'grafitis' en los espacios reservados para ella, le llevaron a ser detenido en varias ocasiones pero también a convertirse en un icono vivo del arte contemporáneo. Y es que al subterráneo neoyorkino le siguieron como 'lienzos' para su obra el Muro de Berlín, además de diversos escenarios en Europa o Australia.