CORCHOS...
ALGO DE HISTORIA
Si no hubiera sido por la botella y el corcho, la industria vitivinícola seguramente no hubiera tenido el auge que tiene en estos tiempos. Aún hoy día se sigue utilizando básicamente el mismo material con que se comenzaron a tapar las botellas en el siglo XVII. Los tapones de corcho permitieron almacenar los vinos con seguridad durante períodos prolongados y transportarlos a largas distancias. Se desarrolló así la industria vinícola de una manera que de otro modo probablemente nunca hubiera sido posible .
El corcho fue utilizado por el hombre desde tiempo inmemorial, existiendo pruebas de su empleo en el taponamiento de vasijas y ánforas y como material de flotación en artes de pesca, por parte de egipcios, griegos y romanos. Además de para estos usos, los árabes lo utilizaron para el aislamiento térmico de viviendas, así como para trabajos de ornamentación y utensilios domésticos, y los chinos para la elaboración de zapatos. No obstante, su aceptación y uso industrial fue a raíz del descubrimiento del vino de champagne (o vino espumoso) en la segunda mitad del siglo XVII por el monje benedictino D. Pierre Perignon, que implicaba la necesidad de procurarse otros elementos fundamentales, es decir, las botellas de vidrio para contenerlos y su taponamiento hermético para evitar la evaporación del líquido, que van a propiciar la conversión en una industria en desarrollo.
Extendiéndose a los demás países de Europa.
En definitiva, el taponamiento de las botellas de vidrio por medio del corcho supuso el que se dejasen de usar los sistemas empleados hasta este momento (trapos, cáñamo aceitado, madera). La industria vinícola se intensificó y se comprobó que el tapón de corcho reunía excelentes condiciones físicas de ligereza, elasticidad (capacidad funcional de recuperar la geometría primitiva una vez cesada la causa de su deformación), impermeabilidad y resistencia mecánica y térmica.
Oct 6, 2006
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